sábado, 26 de febrero de 2011

El lado oscuro del ballet

'El Cisne Negro’ muestra una realidad desconocida de los bailarines, que podría desalentar a nuevas generaciones

DANIELA NUÑO
Toda la tragedia que invade a aquella primera obra de ballet de cuatro actos, creada por el compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky, ‘El Lago de los Cisnes’, ha vuelto a impactar a los espectadores, ya sean admiradores de la danza clásica o no, pero ahora en una historia adaptada libremente con base en el clásico y contada con excelso dramatismo en ‘El Cisne Negro’, versión llevada al cine bajo la dirección de Darren Aronofsky e interpretada magistralmente por la nominada al Oscar, Natalie Portman.
La obra, encargada al autor nacido en 1840 por la Ópera de Moscú, es uno de los ballets más conocidos. Bailarinas dedicadas en cuerpo y alma a este arte se han encumbrado o han visto desvanecer sus sueños al interpretar esta complicada coreografía, que suele coronar años de esfuerzo.
La infortunada historia de amor entre el príncipe Sigfrido y la encantada Odette parece que nunca encontrará un fi n satisfactorio, y es que un hechizo que sólo se romperá a través del amor eterno parece encontrar eco en nuevas relaciones, pero todas ellas agonizan y mueren ante la maldad encarnada, llamada Odile.
El ballet, catalogado como una de las danzas más sublimes y hermosas, es también una vocación de vida que, vista a través de la mirada de Aronofsky, parece cobrar un nuevo significado.

FORTUNA Y POLÉMICA
Por la controversia que ha generado la cinta en su preestreno, debido a sus impactantes actuaciones y lo denso de su realización, en la red circulan comentarios divididos sobre si ‘El Cisne Negro’ es una cinta que pondera a la danza en su máxima expresión o la vapulea, satanizándola hasta convertirla en dolorosa y sacrifi cada para quienes la practican.
Según el sitio Noiselab, la cinta, en la que Portman da vida a la bailarina Nina, es inquietante y distorsiona la esencia del ballet clásico.
“Ninguna cinta resulta tan perturbadora como ésta, en donde se presenta el descenso a la locura de una joven bailarina sometida a la estricta vida que experimenta en su cotidianidad cualquier integrante de una compañía de ballet”, apunta el creador de la página.
“Aronofsky orquesta una verdadera pesadilla psicológica, al mostar la radiografía fracturada de un bailarín sumamente afectado e imposibilitado por el rigor de la misma vida”, menciona.
“No es una cinta sobre el universo del ballet clásico y sus participantes, sino que se trata de una cinta de terror que estremecerá a la audiencia”.

NATALIE, LA MEJOR
Para algunos el retrato hecho por el también director de ‘El Luchador’ y ‘Réquiem por un Sueño’, y fotografi ado por Matthew Libatique, abandona todo el brillo y esplendor, comúnmente relacionados con el mundo del ballet, por tonos oscuros y abrumadores. Sin embargo, hay un punto en que todos los comentarios parecen coincidir. La actuación y preparación de Portman no tiene igual; la tortura que vivió al llevar una rigurosa dieta y recordar con crudeza sus primeros pasos en la danza, que abandonó cuando se convirtió en actriz, parecen rendir frutos.
“Su creación de Nina es simplemente un trabajo de delicada construcción y de un rigor fuera de lo común, al ejecutar varias de las coreografías presentadas en la cinta”, se lee en las críticas.
“El mayor regalo ya me lo llevé, y es lograr la conexión con el público”, señaló la actriz, quien gracias a su papel tiene la oportunidad de adjudicarse el Premio de la Academia y que ya logró el Globo de Oro.
Y es que haber perdido peso de una manera considerable (10 kilos), tras ser entrenada por Mary Helen Bowers, antigua integrante del New York City Ballet, y por Benjamin Millepied, responsable de los segmentos coreográficos de la obra y ahora su pareja y padre del hijo que espera, fue una lección de vida que hoy ella agradece.
“Darren nos dio estos personajes realmente complicados y también la libertad para sacar lo mejor del papel. Mi experiencia de trabajo con él fue un poco telepática”, relató la actriz durante la presentación en Toronto.
Portman, quien dejó el baile a los 12 años, ejecuta secuencias de danza en los Pas de Deux del segundo acto, pero en las ‘vueltas’ más complicadas, Sarah Lane, solista del American Ballet Theatre, realiza múltiples giros que impactan al espectador.

ES COMPLICADA
Para los gustos se han hecho colores, reza el antiguo dicho, pero este ‘Cisne Negro’ es muy difícil de entender, afirman los puristas de la danza clásica, dedicados a ponderar las virtudes de este arte. La dureza impuesta a la bailarina y mostrada durante el filme, tanto por Thomas Leroy (Vincent Cassell), director de la fi cticia compañía, como por su madre, la dominante Barbara Hershey, obsesionada con realizar su sueño a través de su hija, parecen ser desalentadores para quien busca un lugar en el ballet.
Como otras bailarinas del mundo real, Nina vive obstinada con ser estrella, aunque el precio por llegar a serlo incluya heridas en pies, manos y hasta en la espalda. La conclusión parece simple.
‘El Cisne Negro’ no alienta a quienes aspiren a llegar al estrellato en la danza, la crueldad de su argumento puede hacer desistir a sus seguidores, pero ver la película es obligado para todo cinéfilo.

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