lunes, 29 de diciembre de 2008

Insatisfacción crónica


Vicky, Cristina, María Elena y Barcelona... Tres mujeres y una ciudad que sufren de lo mismo: Insatisfacción crónica.
Es una enfermedad conocida, mucha gente la ha padecido, muchos más de quienes uno cree... sus sintomas son comunes e identificables a la primera, y es que nada te convence.
Algunos, los más teóricos, les llaman ambiciosos, otros simplemente inconformes... yo les llamo honestos!
Donde más se padece es en el amor... pero bendita insatisfacción que te hace crecer, creer y que te forza a querer siempre más... siempre algo mejor!
Hoy agradezco que te hayas ido, porque si te hubieras quedado, ya te hubiera dejado...

domingo, 14 de diciembre de 2008

El olvido...


Su receta suele ser mágica y no es difícil de lograr...
Dos pizcas de sabiduría, una cucharadita de amor y dos tazas rebasadas de algo que se llama tiempo... Así se logra el olvido.
Algo que puede ayudar es un amigo cercano, alguien que te dé la mano para poderlo cruzar.
Hay olvidos dolorosos y otros que solitos llegan, los hay de varios tamaños y de colores brillantes, dependen de la importancia que haya dejado ese alguien.
Hay olvidos en frasquitos, otros se envuelven para regalo, unos te los dan a ti y otros es mejor hallarlos.
El olvido siempre llega, nadie se puede escapar...
El olvido es medicina para un alma descompuesta, pero es alegría divina cuando llega sin pensar!

Casi


Casi no puedo creerlo, volvimos casi a tenernos... Fue una cosita de nada, tu sonrisa, tu mirada brillaban como hace tanto, no importa que no sea igual.
Lo de menos es lo de antes. Volví a probar de tu boca y reconocí el sabor...
Casi recordé quien eras, aunque te hayas ido ya.
Entre delirio y palmeras, entre el mar y nuestra luna. Volvimos casi a tenernos, a hablarnos de tan cerquita, que aunque no pueda creerlo... lo viví y está muy dentro.

Y así acabar queriendo


Hay que matar la esperanza, hay que arrancar la ilusión, hay que sacudir la rabia... perdonar de corazón.
Para hacer como que quieres y así acabar queriendo...
Enterrarte en el olvido, sacar este sentimiento que me persigue y me acosa, que me hace enloquecer, que me ha puesto vuelta nada y que debo deshacer.

Puramente espiritual...


Su mirada... la miró, de repente estaba ahí, desconocido y cálido, atrevido y entusiasmado.
No sabe cómo llegó ahí, sus brazos la rodeaban; lo mejor de su anatomía, lo más audaz de su entorno... Era ya de madrugada, nadie recuerda la hora, el día sí, porque era jueves, de esos que persiguen su atolondrado destino.
No sabe cuánto pasó, sólo lo sentía agradable, como si bailar con él hubiera sido costumbre; y su mirada seguía mirándola y sus ojos encantándola.. Y como punto final de una melodía cualquiera, un beso robado y furtivo que la elevó al mismo cielo.
Pudo parecer así... un poco desfachatado, ése es su mayor encanto, aunque él trate de ocultarlo.
El elevador subió, él creyó que tendría miedo, ella ya no le temía.
Sentados en un rincón fueron viendo que la noche terminaba por rendirse... ni un beso volvió a robar.
A él el sueño lo venció, sus ojos no la miraban, sin embargo su calor se aproximaba a su cuerpo y fue la primera entrega, puramente espiritual.
Unos dicen que fue un juego, una simple travesura...Otros dicen que era cierto, que se estremecía a su lado. Hay quienes dicen que no, que no basta con desearlo... Algunos dicen, tal vez, la correspondencia oculta de ese sentimiento ajeno pudo parecer eterno.
Hoy se ven y no se miran, como si nada pasara, como si no hubiera sido cierto.