sábado, 17 de julio de 2010

Otro amancer sin miedo

Otra vez los sorprendió la luz del día entrando por la ventana... otra vez se vió en sus ojos y sus brazos la rodearon.
Habían pasado dos años, ambos hablaban de olvido, pero cuando una historia fue intensa, es difícil alcanzarlo.
Ellos no saben que sienten, se miran y es tan cómodo, es como si el tiempo hubiera borrado el mal entendido, y es que entre ellos no hubo dolor ni heridas, sólo orgullo, mucho orgullo que separa.
Ella sabía que él vendría, y en el fondo lo deseaba, quería verlo, hablar, tocarlo, descubrir que fue de aquello que a ella la cimbró hace tanto...
Él sabía que aquí estaría, pero en el fondo temía hablar del tema, afrontarlo.
Se vieron como si nada, se saludaron cordiales, una broma, una sonrisa, un abrazo de 'amigos'.
Luego dejaron correr la noche... en ocasiones ambos buscaban sin querer la mirada del otro, en medio de tanta gente.
Él sonrio con otros, ella también. Ambos disfrutaron la reunión con quien estaba a su lado, pero la noche era larga, ellos ya lo presentían, así que el momento llegó y en un descuido previsto, volvió a sacarla a bailar como aquella primera noche hace tanto tiempo ya...
Como quien toma lo suyo, ella tomó su mano, él la envolvió entre sus brazos y empezaron a bailar, si había gente o no, ni siquiera lo notaron, el destino se cumplió.
Otra vez aquellos brazos rodearon su cintura, él volvió a sentir la cercanía de su cuerpo y el recuerdo de su calor desperto su pasión dormida.
No volvieron a dejarse la noche volvía a ser suya!
Y así corrió, igual a la primera hablando y hablando hasta que el día se asomó
De nuevo sus brazos, sus besos, su amor. Ese amor que nunca murió, que sólo estuvo dormido.
Un nuevo capítulo de aquella misma e intensa historia empezó, otro amancer sin miedo, otra luz en un mismo camino.

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