domingo, 22 de febrero de 2009

Viendo de frente el Traspatio


En Ciudad Juárez todo es "No hay, no se puede y no se pudo"; las estadísticas de mujeres asesinadas no dejan de aumentar y la cinta, protagonizada por Ana de la Reguera, sólo muestra un pequeño reflejo de la realidad fronteriza


Ignorancia, corrupción, machismo y violencia, todos, sinónimos de lo que se vive en la frontera norte del país, en una sociedad que sufre y grita ante el dolor de sus mujeres, pero no es escuchada.
Las 350 copias con que la cinta Backyard, el Traspatio, de Carlos Carrera, estrenó el fin de semana en las salas de cine del país, seguramente no serán suficientes para concientizar a la sociedad sobre las atrocidades que suceden a diario en Ciudad Juárez.
La denuncia que el guión de Sabina Berman logra es impecable. La actuación de Ana de la Reguera resulta plausible y Carrera confirma porque después de El Crimen del Padre Amaro su carrera va en ascenso.
En un lugar alejado de la mano de Dios, donde las cifras de mujeres asesinadas aumentan sin tregua alguna, filmar una película de denuncia no fue sencillo. Pero lo que sí, fue convencer a Ana de despojarse del glamour y la belleza que la caracterizan para dar vida a una policía fronteriza obsesionada con los feminicidios del lugar.
La crudeza con la que la historia es abordada, retrata el horror con el que las mujeres viven bajo el yugo de las cifras que se disparan cada noche con un nuevo asesinato y que, a pesar de su cautela, saben que pueden ser la siguiente.
El estrato social de los asesinos no importa, puede ser un novio recién llegado del sur del país, un acaudalado empresario depravado, un violador callejero o un loco desquehacerado incapaz de no satisfacer sus más básicos instintos.
El modus operandi, siempre es el mismo, mujeres que aparecen ultrajadas emocional y físicamente, desgarradas y hasta mutiladas, pues por el simple hecho de ser el sexo débil deben someterse a los deseos de terceros.
¿Y las autoridades? esas no aparecen, los cientos de mujeres invadidas y despreciadas, ya no pueden alzar la voz y quien la levanta por ellas de inmediato es abruptamente silenciado.
El filme resulta crudo, impactante y estremecedor, pero nunca como las frías estadísticas que señala. La historia de la cinta puede parecer exagerada, pero quienes viven en Juárez y entierran cada cierto tiempo a sus mujeres, no piensan lo mismo.
Las madres de negro, como les llaman a quienes lloran y sepultan a las muertas, son de carne y hueso, y pese a que vociferan sus terrible tragedia parece que gritaran en silencio.
La denuncia está hecha y para quienes vivimos alejados de la realidad fronteriza pareciera una cinta más, pero quizá sea esta la única oportunidad de palpar y sentir una verdad que nos rebasa.
Por desgracia, nada cambiará en el norte; el Traspatio del país vecino seguirá corrupto, sucio y ensangrentado, pero pareciera necesario y urgente voltear la mirada hacia la parte trasera de una existencia contrapuesta a la ilusión de que en nuestro querido México no pasa nada.

sábado, 21 de febrero de 2009

Las gotas de lluvia...


Me gusta ver cuando las gotas de lluvia confunden las ventanas de mi apartamento con mejillas sonrosadas.
Corren de norte a sur como surcando la cara y hacen presa a la nostalgia confundiendo al corazón...
Me gusta verlas chocar y deslizarse con magia tras el cristal, imagino que es cada una, una lágrima del cielo que sufre cada desprecio, cada traición y cada anhelo.
Su sonido es peculiar, es más que el agua del cielo; se derrapan lentamente y aunque tenue y silencioso, el bullicio sobre el asfalto no opaca su cálida voz.
Cada una tiene historia, tiene principio y final. Unas llegan a saber a gloria, otras duelen una eternidad.
Me gusta cuando en la lluvia confunden su caminar y chocan contra el cristal porque tierna y silenciosamente me recuerdan que mi llanto no es más fuerte que su andar.

viernes, 20 de febrero de 2009

Una nota satisfecha...



Penélope, la insatisfecha


En la ceremonia de la 81 entrega de los premios Oscar una latina demostrará las ventajas de su "insatisfacción crónica"


Vicky, Cristina, Barcelona... la oda a la Insatisfacción crónica.
Si ya viste la cinta de Woody Allen, nominada a varios premios de la Academia de Hollywood, sabrás de lo que estoy hablando, si no, no estaría de más que corrieras a verla, pues en la 81 entrega del Oscar la española Penélope Cruz puede brillar con letras doradas recibiendo el máximo reconocimiento a su carrera por su trabajo como "insatisfecha" en la cinta.
Pe, como le llaman sus amigos, padece -como la mayoría de las mujeres- de eso que llaman "Insatisfacción Crónica", una enfermedad de sintomas muy comunes.
El insatisfecho crónico siempre busca algo más, sólo está seguro de lo que no quiere y en su vida no acaba de sentirse perfectamente completo con nada. ¿Te suena conocido?
En el mejor papel de su ya larga trayectoria, Penélope da vida a María Elena, personaje que le ha valido nominaciones a los premios Bafta, los SAG, los Goya, al Globo de Oro y por supuesto al Oscar y mientras ella no lo consiga, seguirá siendo presa de su insatisfacción.
Y es que para muchos, con haber conseguido el Goya, máximo premio de su natal España, sería suficiente, pero ella quiere más.
Nacida en 1974, Pe ha sido una de las más aplicadas actrices españolas y su paso por el cine la ha hecho conseguir una de las más sólidas carreras en Hollywod, cintas como Jamón, Jamón, de la mano del director Bigas Luna y de su actual pareja Javier Bardem y La Niña de tus Ojos y Belle Epoque, de Fernando Trueba, le abrieron las puertas del cine español y siendo ya una estrella en Europa decidió probar suerte en Hollywood.
La historia de un cocaínomano americano llamado George Jung, interpretado por Johnny Deep en Glow, marcó su entrada al mundo anglo, más tarde la versión estadounidense de Abre los Ojos, bautizada como Vanilla Sky y al lado de Tom Cruise la llevaron a tener una fugaz relación con uno de los más guapos de Hollywood y lo mejor, la pusieron en el aparador de las extranjeras de moda y hoy desfila por la alfombra roja más cotizada del mundo.
Fue la primera española nominada al Oscar en 2006 por su trabajo en la cinta Volver, y hoy es reicindente, pues su insatisfacción crónica no la deja conformarse.
Y con todo esto... ¿No debería empezar a sentirse satisfecha?, pues no... para Penélope no es suficiente, y es que si algo de lo que ha conseguido le hubiese sido suficiente, quizá no hubiera logrado el siguiente paso...
La insatisfacción crónica es una enfermedad, pero quizá sea la única manera de lograr el éxito, ¿o no?