
Qué supiera yo de ti, de no ser porqué te amo.
Qué quisiera yo de ti, de no ser que seas feliz.
Qué sabría de tu existencia, si es por ella que yo vivo,
Qué daría por tu presencia, que de sobra necesito.
Ojalá la magia llegue y el amor nos vuelva uno,
y nos haga florecer en medio de la sonrisa.
El saber pedir implica que nos llegue lo deseado,
que se convierta en la gota que derrame bendiciones
y colme nuestra existencia de una gran felicidad.
Qué pensaría yo en decirte, de saber que tú me lees
que vas a lo más profundo, cual historia descifrada.
Qué sabría de tus caricias, de tus bromas y sonrisas,
de no ser porqué te siento cada noche, cada instante...
Qué razón tendría el respiro, si tu olor no fuera el mismo,
Qué necesidad de amarte, si no fuera correspondida,
Qué bien habré hecho entonces, en mi pasado o en otra vida...
para hoy sentir esto tan grande que llena mi corazón.
Qué bueno que tropezamos, que encontramos el camino...
Qué gracia llamarte mío y saber que soy de ti por un tiempo indefinido,
por la vida y por mi eterno existir!
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