martes, 6 de enero de 2009

La ausencia...

Es dolorosa, impactante e inexplicable!
Cala hasta los huesos, desquebraja el alma...
Es el miedo más profundo y la negación total.
¿Pero qué se puede hacer si ese es el destino?
Perder a alguien amado no tiene sentido en la vida...
No hay consuelo posible!
Sólo el tiempo cura las heridas...
Dios da la entereza y la resignación.
La ausencia siempre es dolorosa... siempre quema... y es invasiva!
Es un terrible mal por el que debemos pasar.

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