Su mirada... la miró, de repente estaba ahí, desconocido y cálido, atrevido y entusiasmado.
No sabe cómo llegó ahí, sus brazos la rodeaban; lo mejor de su anatomía, lo más audaz de su entorno... Era ya de madrugada, nadie recuerda la hora, el día sí, porque era jueves, de esos que persiguen su atolondrado destino.
No sabe cuánto pasó, sólo lo sentía agradable, como si bailar con él hubiera sido costumbre; y su mirada seguía mirándola y sus ojos encantándola.. Y como punto final de una melodía cualquiera, un beso robado y furtivo que la elevó al mismo cielo.
Pudo parecer así... un poco desfachatado, ése es su mayor encanto, aunque él trate de ocultarlo.
El elevador subió, él creyó que tendría miedo, ella ya no le temía.
Sentados en un rincón fueron viendo que la noche terminaba por rendirse... ni un beso volvió a robar.
A él el sueño lo venció, sus ojos no la miraban, sin embargo su calor se aproximaba a su cuerpo y fue la primera entrega, puramente espiritual.
Unos dicen que fue un juego, una simple travesura...Otros dicen que era cierto, que se estremecía a su lado. Hay quienes dicen que no, que no basta con desearlo... Algunos dicen, tal vez, la correspondencia oculta de ese sentimiento ajeno pudo parecer eterno.
Hoy se ven y no se miran, como si nada pasara, como si no hubiera sido cierto.
No sabe cómo llegó ahí, sus brazos la rodeaban; lo mejor de su anatomía, lo más audaz de su entorno... Era ya de madrugada, nadie recuerda la hora, el día sí, porque era jueves, de esos que persiguen su atolondrado destino.
No sabe cuánto pasó, sólo lo sentía agradable, como si bailar con él hubiera sido costumbre; y su mirada seguía mirándola y sus ojos encantándola.. Y como punto final de una melodía cualquiera, un beso robado y furtivo que la elevó al mismo cielo.
Pudo parecer así... un poco desfachatado, ése es su mayor encanto, aunque él trate de ocultarlo.
El elevador subió, él creyó que tendría miedo, ella ya no le temía.
Sentados en un rincón fueron viendo que la noche terminaba por rendirse... ni un beso volvió a robar.
A él el sueño lo venció, sus ojos no la miraban, sin embargo su calor se aproximaba a su cuerpo y fue la primera entrega, puramente espiritual.
Unos dicen que fue un juego, una simple travesura...Otros dicen que era cierto, que se estremecía a su lado. Hay quienes dicen que no, que no basta con desearlo... Algunos dicen, tal vez, la correspondencia oculta de ese sentimiento ajeno pudo parecer eterno.
Hoy se ven y no se miran, como si nada pasara, como si no hubiera sido cierto.
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